¿Por dónde empiezo?


Javiera y Gabriel: Un bombero, una petición y un milagro

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Todo comenzó con un mensaje que llegó a nuestro correo electrónico respondiendo a una invitación que hacía nuestra revista a “proponer matrimonio” de una forma diferente. El compromiso era poner a disposición de un valiente novio toda la producción de Vida de Dos para una petición de matrimonio espectacular.

De esta forma conocimos a Gabriel, un bombero que vive en el pintoresco pueblo de Pisco Elqui, en pleno corazón del Valle de Elqui. Gabriel tenía un sueño: pedirle matrimonio a Javiera, su polola de 11 años, con quién había tenido una serie de idas y vueltas desde que ambos estaban en el colegio.

LA PETICIÓN

Es invierno en el Valle de Elqui, son las 9 de la mañana y nuestro equipo llegó hasta el lugar con la misión específica de apoyar a Gabriel en una petición de matrimonio muy romántica. Tras una pequeña reunión de pauta se afinaron todos los detalles. ¿Los cómplices? Prácticamente todo el pueblo. Gabriel y Javiera vivían hace un año ahí, y por la personalidad amable de ambos rápidamente se ganaron el cariño de los lugareños, quienes no dudaron en participar del montaje.

Una sirena alertó de un siniestro a eso de las 10 de la mañana, por lo tanto, Gabriel debía acudir a la estación de bomberos; Javiera, que estaba con él, se quedó en la plaza acompañada de unos amigos (cómplices también). Tras el llamado de emergencia, llamado que también fue cómplice pues no existía emergencia alguna, Gabriel sale desde su cuartel acompañado de todos sus compañeros rumbo a la plaza del pueblo.

Con un gran marco de transeúntes, los bomberos bajaron del carro bomba en la plaza, y tras hacer una especie de túnel humano, Gabriel se enfrenta a Javiera, indicándole que todo era producto de una sorpresa para ella, para demostrar su amor en un lugar que había sido testigo de su historia. Tras esto, le pide que mire hacia la imponente iglesia del lugar, mientras dos personas desplegaban un enorme cartel que decía: “¿Te quieres casar conmigo?”

Una emocionada Javiera, sin comprender mucho todo lo que ocurría a su alrededor, solo asiente con la cabeza, iniciando de esta forma el camino al matrimonio, rodeados de bomberos, de cómplices, de amigos y de aplausos.

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ROMEO Y JULIETA

Pero la historia de estos dos jóvenes parte mucho antes. Corría el año 2006, y en medio de la revolución pingüina de la época se conocieron estos dos dirigentes estudiantiles. Pero un skater, rockero y revolucionario como Gabriel no era bien visto por la familia de la estudiosa y gentil Javiera. Por tanto, su historia se vio truncada y ese pololeo infantil tuvo que posponerse una y otra vez.

Pasaron 10 años, y entre muchas idas y vueltas esta pareja finalmente vuelve a encontrarse en su amado pueblo de Pisco Elqui para iniciar nuevamente su relación. El padre de Gabriel, viendo con buenos ojos este romance, decide regalarles un viaje, pensando que les haría bien conocerse mutuamente alejados de todo; ahí la historia da un nuevo giro.

TORRES DEL PAINE

A ambos les gusta hacer trekking, pasar tiempo en contacto con la naturaleza y conocer nuevos lugares; se definen como “arriesgados”, lo que queda de manifiesto en una travesía que deciden hacer a Torres del Paine en invierno, época nada de convencional por las condiciones geográficas y climáticas del lugar.

Sin embargo, tras un viaje un tanto peligroso y abrumador en el que las fuerzas de ambos se vieron puestas a prueba y en que la sola compañía del otro era un aliciente, Gabriel se dio cuenta de que Javiera era la persona que quería tener cerca, para siempre. Justo en ese viaje, bajo la lluvia y casi congelados, decidió que quería proponerle matrimonio.

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LA SORPRESA

La pareja comenzó los preparativos de su boda, la que harían con un marcado estilo campestre en Pisco Elqui, pero ¡ojo! Nuevo cambio de planes. Civil e iglesia separados por un día, ese era el plan original, pero un ligero malestar físico en Javiera la obligó a poner atención en su cuerpo: estaba embarazada, lo cual no deja de ser curioso pues Gabriel era médicamente estéril; de hecho, la pareja se proyectó siempre sin hijos, creían en una “familia diferente”.

Un hijo sin duda cambia los planes y tras un simple “a veces estas cosas pasan” de parte de un médico, estos dos jóvenes decidieron aceptar el regalo que les daba la vida: “Es el fruto del amor, es un milagro” comentan emocionados en entrevista con Vida de Dos.

EL MATRIMONIO

Pero los deseos de casarse no disminuyeron, aunque sí la forma del evento. El matrimonio finalmente solo fue civil, acompañados de amigos y familiares cercanos, y decidieron postergar la boda en la iglesia para cuando la familia sea “de tres”.

Se casaron en Paihuano y, tras una muy emotiva ceremonia de día, tuvieron su boda petit bajo los sauces del Valle de Elqui, rodeados de detalles que hicieron el día inolvidable, con un menú preparado por ellos mismos, con decoración vintage hecha con sus propias manos, con el amor eterno de sus seres queridos, y con un hijo en camino. Javiera y Gabriel viven en su querido pueblo, están construyendo de forma sustentable su casa, y se preparan para la llegada de Agustín, en lo que, sin duda, será el mejor día de sus vidas.

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